COREA DEL SUR YONG HEAN-DONG 270-51 Kionggi- Do Uijeongbu Si |
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LÍBANO 5000 ZOUCK-MIKAEL . Kesrouan. |
jueves, 22 de marzo de 2012
Monasterios de Asia
Monasterios de Europa
PORTUGAL
2440/ 034 BATALHA . Quinto do Casal. Faniqueira. 4700 BRAGA . Rua Dos Irmaos Robys. 4785/125 VILA DAS AVES . Rua da Visitaçao, 533.
ESPAÑA
BARCELONA. Paseo de Hebrón,
256. 08035
BURGOS. Barrantes, 4. 09003
CÓRDOBA. Avda. San José de
Calasanz, 47. 14012
GODELLA (Valencia). Camino
Viejo de Godella, s/n. 46110 47003
GRANADA. San Francisco de
Sales, 2 18014
LUGO. Obispo Ona de Echave..
Fingoy 11 27002
MADRID. Santa Engracia, 20.
(1er. Monasterio) 28010
MADRID. San Bernardo, 72. (2ª
Monasterio) 28015
MADRID. San Francisco de Sales
46-48. (3er. Monasterio) 28003
ORIHUELA (Alicante). Plaza de
las Salesas, 1. 03300
OVIEDO . Av. de los Monumentos,
69. 33012
PALMA DE MALLORCA. San
Francisco de Sales 128. 07004
SALAMANCA . Dr. Torres
Villarroel, 56-68. 37005
SAN SEBASTIÁN. Inchaurrondo,
28. 20013
SANTANDER. San Román de la
Llanilla, 77-A. 39012
SEVILLA. Plaza Mercedarias, 1.
41004
VALLADOLID . Juan Mambrilla,
33.
VIGO (Pontevedra). Las
Coutadas, 12- Teis. 36207
VITORIA (Álava). Paseo de la
Universidad, 15. 01
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ALEMANIA
BEUEBERG 82547 Eurasburg. Königsdorfer Str. 7. 83623 DIETRAMZELL . Klosterplatz 1. OBERRONING 84056 Post Rottenberg/Laaber. Klosterweg 2. 93188 PIELENHOFEN üb. Regensburg . Klosterstrasse 10. 47589 UEDEM/NIEDERRHEIN . Ostwall 5. 89617 UNTERMARCHTAL . Freiherr-von-Speth-Str. 9. 84539 ZANGBERG . Hofmark 1. Kloster St. Josef. |
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AUSTRIA
6060 THURNFELD bei Hall in Tirol. Kaiser Max Strasse, 3. 1030 WIEN . Rennweg, 10. |
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BÉLGICA
1950 KRAAINEM . 5 avenue d'Hebron. |
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CROACIA
10000 ZAGREB . Moscenicka 3. |
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FRANCIA
80090 AMIENS . 384 rue St. Fuscien. 74000 ANNECY . 11 avenue de la Visitation. 14000 CAEN . 3 rue de l'Abbatiale. 85000 LA ROCHE SUR YON . 36 rue Abbé Pierre Arnaud. 59800 LILLE . 27 rue Négrier. 65100 LOURDES . 20 Avenue Antoine Béguère. 03000 MOULINS . 65 rue des Tanneries. 44000 NANTES . 8 rue Maréchal Joffre. 58000 NEVERS . 49, route des Saulaies. 71600 PARAY-LE-MONIAL . 13 rue de la Visitation. 75014 PARIS . 68 avenue Denfert-Rochereau. 75006 PARIS . 110 rue de Vaugirard. 62200 ST MARTIN BOULOGNE . 9 rue Maquétra. 15100 SAINT-FLOUR . 3 avenue de Docteur Mallet. 42570 SAINT-HEAND . La Guithardière. 57160 SCY-CHAZELLES . 9 rue de Moulins. 84700 SORGUES . Route de Carpentras. 13150 TARASCON . 1 blvd. Desanat. 74200 THONON LES BAINS . Marclaz. 10000 TROYES . 75 avenue Brossolette. 38500 VOIRON . Le May. |
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HUNGRÍA
2092 BUDAKESZI . Jokai u. 22/a. |
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REINO UNIDO
WALDRON . Heathfield, East Sussex. TN 21 0RX. |
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IRLANDA
Sisters of the Visitation St Mary's Dublin Road Co, Louth |
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ITALIA
00126 ACILIA (Roma). Via la Corsesca, 72. Villaggio Dragona. 95024 ACIREALE (Catania). Via Paolo Vasta, 190. 24040 ALZANO LOMBARDO (Bergamo). Via Salesiana, 26. 28041 ARONA (Novara). Via S. Carlo, 46. 41010 COGNENTO - BAGGIOVARA (Modena). Via del Monastero, 3 - Baggiovara. 40137 BOLOGNA . Via Mazzini 71. 25100 BRESCIA . Via Costalunga, 18. 22100 COMO . Via Briantea, 14. 67030 CORFINIO (L'Aquila). Via Italica, 141. 55100 LUCCA (Toscana). Porta Elisa, 40. 20122 MILANO . Via S. Sofia, 1/A. 10024 MONCALIERI (Torino). Strada Santa Vittoria, 15. 80131 NAPOLI . Via Eremo Camaldoli, dopo l'Antenna RAI. 89126 ORTI RC Campi di San Nicola, 2 35139 PADOVA (Veneto). Riviera S. Benedetto, 80. 90126 PALERMO . Via S. Francesco di Sales,2. 10064 PINEROLO (Torino). Via Jacobino Longo, 5. 51100 PISTOIA . Via delle Logge, 3. 16166 GENOVA . Corso Europa, 1520. 89126 REGGIO CALABRIA . Via Reggio Campi, 97. 00159 ROMA . Via Galla Placidia, 63. 00126 ROMA (Dragona) Via La Corsesca, 72 96019 ROSOLINI (Siracusa). Via del Sacro Cuore. 25087 SALO (Brescia). Via Versine, 9. 82018 S. GIORGIO DEL SANNIO (BN). Via Nisco,2. 55010 SALTOCCHIO per San Pancrazio (Luca). 18039 SAN REMO . Viale Carducci, 2. 33078 SAN VITO AL TAGLIAMENTO (PN). Via Roma, 38. c.p. 13. 26015 SORESINA (Cremona). LARGO Cairooooli, 1. 89029 TAURIANOVA (Reggio Calabria). Via Francesco Sofia Alessio, 120. 62010 TREIA (Macerata). Piazza DN Cervigni, 1. 31100 TREVISO (Veneto). Via Mandruzzato, 22. |
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POLONIA
31142 KRAKOW . Ul. Krowoderska, 16. 38200 JASLO . Ul. Klasztorna,12. 44 200 RYBNIK . Ul. Brudnioka, 3. 00325 WARSZAWA . Ul. Krakowskie Przedmiescie, 34. |
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REPÚBLICA CHECA Kláster sester rádu Navstívení Panny Marie Kopernókova 1446/3 767 01 KROMERIZ |
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SUIZA 1700 FRIBOURG . 16 rue Morat. 4500 SOLEURE . Grenchenstrasse 27. |
Monasterios de América del Norte
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ESTADOS UNIDOS. BROOKLYN, New York 11209-5716. 8902 Ridge Blvdt.. WASHINGTON, D.C. 20007. 1500 35th Street NW.. MINNEAPOLIS, Minnesota 55411. 1527 Fremont Avenue North. MOBILE, Alabama 36607-3299. 2300 Spring Hill Avenue. PHILADELPHIA, Pennsylvania 19131-1295. 5820 City Line Avenue. ROCKVILLE, Virginia 23146. 12221 Bienvenue Road. SAINT LOUIS, Missouri 63131. 3020 Ballas Road. MENDOTA HEIGHTS, Minnesota 55120-1677. 2455 Visitation Drive. SNELLVILLE, Georgia 30078-2443. Maryfield. 2055 Ridgedale Drive. TOLEDO, OHIO 43607-1599. 1745 Parkside Boulevard. TYRINGHAM, MA. 01264. P.O. BOX 432. 14 BEACH RD.. WHEELING, West Virginia 26003. Mount de Chantal. |
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CANADÁ LA POCATIERE, Kam. P.Q. G0R 1Z0. 1430 4e avenue. QUÉBEC G1C 3X7. 2655 rue Le Pelletier, Beauport. PEMBROKE, ON K8A 5R3 1127 ouest, rue Pembroke St. West |
Monasterios de América Central y del Sur
ARGENTINA
1629 PILAR (Provincia de Buenos Aires) Casilla de Correo 402- Champagnat, 1199. 5800 RIO CUARTO. Córdoba. Jujuy1350 Banda Norte,.TE: (0358) 4645738 |
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36200-000 BARBACENA MG . R. Rosina Apolinário 170. Caixa Postal 378. 04110-020 SAO PAULO SP . Rua D. Inácia Uchôa, 208. |
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SANTIAGO DE CHILE . C/ Huérfanos, 2341. (Primer Monasterio) SANTIAGO DE CHILE . Casilla 9556. (Segundo Monasterio) |
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APARTADÓ (Antioquia). Curia Episcopal - Barrio La Chinita Apartado aéreo 029 Avianca. SANTAFE DE BOGOTA, 8 D.E. . Calle 74, nº 11-56. SANTAFE DE BOGOTÁ D.C . Calle 65 Sur nº80C11 (Bosa). Apdo. aéreo4936 Centro. BUCARAMANGA . Carretera 47 n. 33A-69. Apartado Aéreo 40066. ZAPATOCA (Santander del Sur). Carrera 11 Nº 18-65 MÁLAGA (Santander). Molinos San Rafael. MANIZALES (Caldas). Carrera 25. Calle 53 nº 53 B.40. Ap. Aéreo 2761. MARINILLA (D. de Antioquia). MEDELLÍN (Antioquia). Calle 12 Sur, nº 18-314. Ap. aéreo 75460. Tel 57 4 31.70 810 Fax 57 4 31.70 809 monasteriovisitacionmedellin PASTO (Nariño). Carrera 32 nº 16-B-57. PENSILVANIA (Caldas). SOATÁ - BOYACÁ . Calle, 9 # 4 - 14. |
||
EL CHACO. Napo. LATACUNGA . (Obispado de Latacunga. Apdo. 339) Apdo, 5582. QUITO . Casilla # 17-11-06034. Ciudadela Andalucía. Manuel Serrano 1203. |
||
01901 GUATEMALA CITY . Apdo. 2409. |
||
20040 AGUASCALIENTES, Ags. . Apartado Postal 85-2. 28000 COLIMA, Col. . Calle 27 de Septiembre nº 224. 45000 GUADALAJARA, Jal. . Avda. Inglaterra 3135, Vallarta Sur. Aptdo. 5-454. 37480 LEÓN Gto. . Cerrada Chopin 104. Col. Leon Moderno. Teléfono y Fax: (477) 7 12 03 80. correo electrónico: visi-maria 03920 MÉXICO, D.F. . Campana, 47. Insurgentes, Mixcoac. 64461 MONTERREY, N.L. . Fray Rafael J.Verger 1895. Col.Obispado. Ap.Postal, I-25. 58000 MORELIA, Michoacán . Mediz Bolio # 200. Col. Santa María. Ap. postal 879. 49340 TAPALPA, Jal. C.P. 49.340. Calle Morelos nº 235. Apdo. nº 2. 27000 TORREÓN, Coah. . Valdez Carrillo 39 Norte. Ap.Postal 620. |
||
CIUDAD DEL ESTE . Alto Paraná. Casilla de Correo 283. |
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LIMA 100 . Apartado 912. |
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PANAMÁ . Apdo. 55-0831 Paitilla. |
||
LA ENEA. Apartado Postal N 39 Higuey PUERTO PLATA . Apdo. 71. Carretera del Cupey Km.1, 1/2. |
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PROGRESO (Canelones). Ruta 5 Km. 30/500. SAN SALVADOR Avenida 61 Norte #190 Esq Alameda Roosvelt |
Beatas Hermanas Mártires de la Visitación
En
Madrid quedaron siete, visto el buen resultado que esto dio en 1931, aunque
esta vez tomaron la precaución de alquilar un piso semisótano en la cercana
calle de Manuel González Longoria, por si las cosas empeoraban, como en efecto,
sucedió. A este piso refugio tuvieron que trasladarse las siete visitandinas,
definitivamente, el 18 de julio. Tras unas semanas de relativa
"tranquilidad", fueron denunciadas por ser religiosas. Sufrieron
varios registros que culminaron con la detención el 18 de noviembre, para
llevarlas a fusilar. Ellas, al subir al coche hicieron, serenamente, la señal
de la cruz, ante el griterío del populacho que pedía su muerte. Las llevaron a
un descampado en el cruce de las calles de López de Hoyos y Velázquez, y allí,
al bajar del coche las mataron. Una de ellas, la más joven, de 26 años, de
temperamento nervioso, al sentir que caía muerta la Hermana que tenía agarrada
de la mano, echó a correr, sin que nadie la persiguiera. Poco después ella
misma se entregó a unos milicianos declarando que era religiosa. Fue fusilada
en las tapias del cementerio de Vallecas, a las afueras de Madrid, en la
madrugada del 23 de noviembre de ese año 1936.El resto de la Comunidad,
refugiada en Oronoz, no supo nada del martirio hasta varios
Afrontaron la muerte con
entereza y serenidad, preparándose a ella con la oración. No quisieron
separarse ni comprometer a nadie. Consideraron a quienes las mataban como
instrumentos del Señor y murieron perdonándolos. Ofrecieron su vida como una
suprema prueba de amor.
El martirio es un regalo que
Dios concede a quien quiere. Es verdad. Pero solo los que entregan su vida día
a día, con fidelidad, generosamente, son capaces de recibir esta gracia que les
supera, que les sobrepasa. La vida de
nuestras siete Hermanas es un testimonio vivo de la evangelización del Amor,
escrito en 1936 y rubricado con su propia sangre.
Hermana María Gabriela Hinojosa
"Afectuosa
y dotada de un carácter jovial y alegre, hacía las delicias de los suyos,
esmerándose por dar gusto en todo a sus hermanos y sobrinos... Era sumamente
fiel a los ejercicios espirituales que se había prescrito. Cuando organizaban
excursiones al campo, para no quedarse sin Misa y no hacer esperar a los demás,
se levantaba muy temprano... Todos los años acudían a Lourdes. Fue en una de
estas visitas cuando Amparo, de 15 años, oyó claramente el divino
llamamiento". Al entrar en el Monasterio, "emprendió con fervor su
formación religiosa". (M. Mª Leocadia). "Muy amante de la Orden y de
su vocación, se penetró profundamente de su espíritu, llegando a ser una regla
viva, de forma que todas las Hermanas podían acudir en sus dudas a ella, seguras
de encontrar en sus respuestas las costumbres y el espíritu de la Visitación.
"Tenía una gran devoción a la Eucaristía y se la comunicaba a los demás.
Recuerdo que tuvo gran interés en prepararnos para la primera comunión. Desde
esta ocasión nos animaba constantemente a una comunión frecuente. También nos
fomentaba la devoción a la Stma. Virgen María, regalándonos estampitas,
medallas, rosarios y oraciones marianas". En 1929 fue elegida superiora.
"Este cargo fue muy pesado para ella porque eran los años dolorosos de la
revolución y las Hermanas tuvieron que superar duras pruebas". "M. Mª Gabriela era de una enorme
delicadeza en su forma de decir las cosas, era como una madre muy buena, muy
delicada. Era de una caridad muy grande... Estaba siempre dispuesta a acogerme
con afecto maternal por ocupada que estuviese. Fue para mí una verdadera madre.
Tenía una enorme bondad, era una santa". (Hna. Mª Claudia Mendioroz).
Siendo la responsable del grupo que quedó en Madrid en 1936 "mantuvo unida
la Comunidad hasta el momento del martirio. Sostuvo el espíritu religioso de
sus Hermanas animándolas en la observancia de la vida religiosa en el
apartamento de la calle Manuel González Longoria nº 4". (RV). "En los
momentos de persecución a la Iglesia, recuerdo que se le oían palabras de
perdón para los perseguidores, rezaba por ellos y ponía la confianza en Dios de
que El lo resolvería todo». Las últimas palabras suyas que se conservan son:
"Estamos rezando, dando gracias a Dios porque nos ha llegado la
'hora'". "Toda su vida fue de alabanza a Dios por todo lo que le
había concedido". (Mª Dolores Viqueira).
"Estamos
muy tranquilas en manos de Dios,
Él hará de nosotras lo que más nos
convenga"
Hermana Teresa María Cavestany
"Laura era
de una obediencia perfecta a nuestros padres. En familia recibió una educación
esmerada que fue complementada en el colegio de las religiosas de la
Asunción".
El día de su
primera comunión, 1 de junio de 1899, "pidió a nuestro Señor no cometer
jamás un pecado venial". Sin embargo, "hubo un tiempo en que
frecuentó el mundo y éste le agradó... pero la muerte inesperada de una amiga
la impresionó profundamente y desde entonces se dio a una vida de gran fervor,
tanto que ella misma confidencialmente confesó: 'desde esa época cada día me
conozco menos'.
Algún tiempo
antes de entrar en el Monasterio, le dio un día la sagrada comunión el entonces
Obispo de Málaga, D. Manuel González, gran conocedor de las almas, y dijo de
ella: 'tiene ojos de religiosa, y de religiosa contemplativa'.
Ya en el
convento, "tuvo que luchar para entrar en el molde visitandino... Su
carácter le procuró durante toda su vida muchos combates y victorias... Durante
la ceremonia de profesión -celebrada por el Beato P. Rubio, S.I.- oyó
distintamente estas palabras de nuestro Señor: 'Yo te ayudaré'. (M. Mª
Leocadia).
"Buena
tierra... buena simiente... serios esfuerzos... frutos copiosos. Y el grano
hundido en la tierra floreció en espiga nueva... este amor la transformó en una
visitandina dulcemente enérgica y apostólicamente activa".
"En las
visitas que hacíamos a mi tía, su cara de bondad me impresionaba y la recuerdo
en su actitud cariñosa con todos. También recuerdo su deseo continuo de
superación en su vida de unión con Dios..." (Pilar Cavestany, sobrina de
la Beata).
"Tenía
gran facilidad de palabra, y en ella todo hablaba de aceptación de la Divina Voluntad,
de sacrificio e inmolación y todo en silencio y por amor, tanto en sus cartas
como en sus conversaciones".
"Era
provisora buenísima. Un alma de Dios. Tenía la mirada y todo su aspecto de
bondad, un alma que se veía de mucha unión con Dios por esa paz que tenía, muy
virtuosa, siempre buena, hasta la mirada la tenía de santa". (Hna. Mª
Claudia Mendioroz).
Se entregó,
olvidada de sí, a todos los empleos. "Llegó a obedecer no sólo a las
órdenes, sino también a los deseos de los superiores". (RV).
"Puesta a
dura prueba por varios sufrimientos... se preparó al supremo sacrificio animada
por grandes ideales, como lo prueban sus escritos".
"Mi prima
Laura me dejó asombrado y confusísimo. Nunca había encontrado ni en
confesionario ni fuera de él ningún alma tan pura, tan santa, ni de conciencia
tan límpida. Tenía las virtudes de los grandes santos para ver en su alma cosas
tan menudas que a la vista de los demás escapan y que revelaban la suma
perfección con que vivía". (P. Vargas-Zúñiga, S.I.).
"No
quiero tener más deseo que el de llegar
a asemejarme a Jesús Crucificado. ¡Viva
imagen suya!"
Hermana
Josefa María Barrera
"Única
niña junto a sus dos hermanos, fue objeto de las ternuras y mimos de su padre,
mas no de su madre, que de carácter firme y serio supo unir al cariño maternal
el contrapeso a los mimos paternos. Fue siempre de carácter dulce y tranquilo,
lo que encantaba a su nodriza que le decía: 'Carmiña, como tú no hay otra'".
"Pasó gran
parte de la infancia en Málaga donde destacó por su devoción eucarística
durante sus largos momentos de recogimiento delante del Santísimo".
"Era muy
buena y hacía muy buenas obras de caridad ayudando al Obispo D. Manuel
González, pagaba una beca perpetua en el seminario y pertenecía a la obra de
las Marías de los Sagrarios". (Soledad Barrera, sobrina de la Beata).
"...alma
humilde, ponía de relieve sus pretendidos defectos: se confesaba muy
dormilona... se reprochaba ser de joven de una devoción comodona, en vez de
haber ayudado a su madre..."
"Aunque se
sentía llamada a la vida contemplativa desde muy joven, renunció a sus deseos por
atender a sus padres".
"Emprendió
su noviciado con todo fervor... Lo que más le preocupaba era hacer bien la
oración... Otra de sus primeras manifestaciones fue decir: 'Yo lo que quiero es
ir pronto al cielo'".
"Su campo
de acción la mayor parte de su vida religiosa fue 'la oficina del amor', la
enfermería, pues aunque pasó por diversos empleos, fue aquí donde desplegó las
alas de su abnegación cariñosa pero firme..." (M. Mª Leocadia).
"Tenía
mucho corazón... estaba al tanto de todo, tenía además mucha caridad".
(Hna. Mª Claudia Mendioroz).
"Era el
encanto de todas, pues su carácter tenía una mezcla extraña de seriedad, melancolía
y alegría".
"Su piedad
profunda la llevaba a cuidar con esmero todo lo que tenía relación con nuestro
Señor, los santos o la Stma. Virgen, de la que fue su hija amantísima".
"Supo
ingeniarse de forma que nunca dejó para última hora la oración, rezo del
Oficio, lectura, etc. A veces le decíamos en broma en la recreación: 'Hna. mía,
el celo de tu casa me devora'". "En 1934 cuando se pensó en hacer una
fundación en Japón, ella declaró su disponibilidad para trasladarse a aquel
país".
"Le costó
un poco quedarse en Madrid en 1936, pero obedeció y aceptó la Voluntad de
Dios".
"Su
humildad le había hecho decir en alguna ocasión: 'Yo no tengo madera de mártir';
los hechos demostraron lo contrario", pues cuando fue detenida en agosto
de 1936 Hna. Teresa Mª para ciertas declaraciones, "Hna. Josefa Mª se
ofreció a acompañarla, sabiendo que muchos así requeridos salían para no
volver".
"Ser santa es lo
único que nos importa en la vida,
pues todo lo demás pasa y todo lo que pasa no
vale la pena"
Hermana María Inés Zudaire
Faltan noticias
sobre su infancia, pero se sabe que "en la familia se respiraba una vida
de fe. Jamás se dejó de rezar un día el rosario. Había gran devoción a la
Eucaristía y una gran confianza en Dios". Varios miembros de la familia se
consagraron a Dios en la vida religiosa, y uno de ellos, hermano de su padre,
murió también mártir. Ella decidió ingresar en el Monasterio en plena juventud.
Se recuerda la anécdota de que estando ya de camino hacia Madrid,
"aprovechó el encuentro con un padre capuchino para disponerse a su nuevo
estado con una confesión general de toda su vida, decía muy seriecita".
"Toda su vida" eran 19 años, porque "en medio de la alegría
propia de la inocencia y juventud, había un fondo de seriedad para todo lo de
Dios y de su alma". (M. Mª Leocadia Aparici).
"Como cera
virgen se dejó formar dócilmente sobre todo en la vía de la oración y de la
perfecta obediencia". (RV).
"Siempre
activa, respetuosa y servicial, mostrándose buena para todas y dominando su
carácter, trabajo interior que en ocasiones se traslucía por subir los colores
a la cara ..." (M. Mª Leocadia Aparici).
En cierta
ocasión, al cambiarle de oficio por enfermedad, lo sintió mucho, "pero,
acostumbrada a ir a Dios con todo y a sobreponerse, pronto su carita risueña
dejó ver que Nuestro Señor, agradado de su generoso sacrificio le hacía gustar
su alegría y paz habitual". "Era muy relimpia, muy cumplidora de su
deber, muy exacta en todo, muy religiosa, muy recta, de mucho espíritu, muy
bondadosa... Era una santita. Yo me admiro de ver la gracia de Dios en ella,
con lo miedosa que era, que no quisiera aceptar cuando las ofrecieron
esconderlas en un consulado." En 1936 no ocultó el miedo que tenía de
quedarse en Madrid. Al despedirse de una hermana le confesó: «Pidan mucho por
nosotras, puede ser que nos maten "¡Le daba el corazón cómo había de
morir!... y se la vio en la última temporada ganar a ojos vistas en el trabajo
de su perfección". (M. Mª Leocadia Aparici).
"La
Hermana Zudaire tuvo otra posibilidad de ponerse a salvo: como sufría de una
infección al oído hubiera podido ingresar en un hospital, pero rechazó esta
oportunidad".
"También
en este caso la fraternidad hizo posible el sacrificio total".
En el momento
de la detención estaba en cama con fiebre alta. La levantaron de malas maneras
sin que ella opusiera resistencia. Al salir a la calle hizo la señal de la cruz
como las otras Hermanas, dando testimonio valiente de su amor al Señor.
"Madre
de Dios, bajo tu amparo, dichosa y feliz siempre seré"
Hermana
María Cecilia Cendoya
"Mi madre
solía decir siempre que su hermana tenía algo distinto de las demás desde
pequeñita, que era más espiritual que ellas. Que solía evitar
habladurías". (Mª Isabel, sobrina de la Beata).
"Mari Feli
decía que antes de cumplir 20 años tenía que entrar monja, y así lo hizo. Pero
tenía el genio muy vivo y, cuando le dijo por primera vez a la madre que quería
ser monja, le dijo ella: ¿tú monja con ese genio...? Tienes que corregir ese
genio si quieres ser monja. Y decía la madre que desde entonces se cambió por
completo... Según se desprendía por las cartas y por lo que pudimos observar el
día de la profesión solemne, se la veía muy contenta de su vocación
religiosa". (Su hermana Sor Mª Jesús C.)
Testifican dos
de sus compañeras de noviciado:
"De la
Hna. Mª Cecilia Cendoya, mi connovicia, observé una especialísima devoción a la
Stma. Virgen que me llamó la atención".
"Era de
una enorme fidelidad... siempre muy fervorosa... siempre estaba cantando a la
Virgen".
"Sobre la
vida de oración recuerdo que tenía una actitud especial de recogimiento en todo
momento".
En cierta
ocasión había dicho a su familia: "¿No sabéis que vivimos en la presencia
de Dios y que Él nos ve?".
"Era muy
fiel y muy mortificada, siendo siempre ella la primera que se ofrecía a limpiar
y a lo que hiciera falta".
"Sencilla,
humilde, abnegada, servicial; era el ángel de las pequeñas prácticas... Su
corto paso por la comunidad dejó un recuerdo de edificación coronado por la
veneración debida a su muerte gloriosa"
"Tuvo
muchas oportunidades de venir a casa pero ella no quiso". "Sé que
ella se confesó religiosa y no sólo en aquella ocasión, sino siempre se confesó
como tal". (Sor Mª Jesús Cendoya).
Ante una
persona que se había portado mal con ella, no se quejó, sólo con los ojos
llenos de lágrimas, por toda respuesta dijo: "yo a esta mujer la tengo que
salvar".
"Tengo muy
grabado en la memoria lo que nos decía en la última carta que nos escribió:
'Estaos tranquilos, que nos quedamos en manos de Dios'". (Sor Mª Jesús
Cendoya).
"La
hermana Cecilia Cendoya fue ejecutada por dos veces. Tras vivir la patética
experiencia con sus Hermanas y escapar a ella milagrosamente, no ocultó en los
días siguientes su condición religiosa, lo cual le acarreó una segunda y
definitiva ejecución". (Mons. Antonio Montero). "De su juventud y de
su temperamento se sirvió el Señor para hacerla testigo excepcional del sacrificio
de sus Hermanas". "Estábamos siete religiosas en un piso aquí en
Madrid, vinieron a por nosotras, nos metieron en un coche. Mataron a todas...
Yo me bajé del coche de la mano de otra Hermana... y al notar que se caía
muerta, no sé lo que me pasó, eché a correr y no sabía lo que hacía".
"Estaos tranquilos, que nos quedamos en manos de Dios"
Hermana María Ángela Olaizola
Los Olaizola,
ricos en fe y buenas costumbres, reciben con alegría a Martina, que viene a
completar el número de ocho hermanos. "Todos ellos eran muy religiosos y
muy austeros, pero con un corazón muy grande para tratar con una gran caridad
al prójimo".
Martina fue a
la escuela rural del valle de Oñate y trabajó con los propietarios de una
farmacia, donde reveló todo su temple de paciencia, abnegación y caridad.
"Estuvo cuidando a un enfermo tuberculoso. La familia, al enterarse, la
llevaron a casa, pero la tía solamente volvió con gran pena en su corazón...
porque la habían quitado de cuidar a un enfermo en esas condiciones". (Sor
Juliana Olaizola).
"Un año
antes de entrar religiosa, quiso tomar unas lecciones de corte y confección y
como ella vivía en un caserío distanciado del centro del pueblo, se quedaba a
comer en la casa de mi madre..." (Jerónimo Lazcano, familiar de la Hna. Mª
Angela).
"Humilde,
trabajadora, servicial; ...se hizo querer de todos y, cuando oído el divino
llamamiento hubo de decirles adiós, la vieron partir con grande sentimiento,
...tuvo que sufrir al principio de su vida religiosa porque tenía completa
ignorancia del castellano... y esto era motivo de alegre recreación para sus
Hermanas, comentando sus dichos, de lo que nuestra querida Hermana reía de buen
corazón y seguía la broma haciéndolas felices". (M. Mª Leocadia Aparici).
"La Hª Mª
Ángela Olaizola era una Hermana Externa modelo. Era muy callada y concentrada,
juiciosa, de mucha caridad, muy prudente, muy trabajadora.
Se le notaba
hasta en el andar que era religiosa por lo recogida que iba siempre. Un alma de
Dios muy buena, de pocas palabras, en fin, estupenda". (Hna. Mª Claudia
Mendioroz).
"Nuestra
buena y humilde Hermana se abnegaba sin contar allí donde la colocaba la
obediencia". (M. Mª Leocadia Aparici).
Era toda de
Dios, predicaba con su sola presencia.
"En los
momentos difíciles de aquellos días finales de 1935 y primeros de 1936, en que
la persecución religiosa abundaba en Madrid, les oía hablar sin ninguna
aversión hacia los perseguidores, sino todo lo contrario, diciéndome que
rezaban mucho a Dios por ellos ... que no tenían miedo, que tenían toda su
confianza en el Corazón de Jesús". (Jerónimo Lazcano).
Tenía un gran
deseo de borrarse, de pasar inadvertida. Se conservan muy pocas cosas suyas.
Pero el testimonio de su vida y su martirio son su mensaje más elocuente.
Sus restos
reposan junto con los de las Beatas Mª Cecilia y Josefa Mª en la Basílica del
Valle de los Caídos.
"Estamos
muy contentas y comprendemos cada día mejor
que esto es lo que Dios quiere de
nosotras".
Hermana
María Engracia Lecuona
"Se
distinguió desde muy niña por su inteligencia y sentido de
responsabilidad".
"Vivaracha
y abnegada, aprendió cerca de sus padres el amor al deber y al trabajo, y sobre
todo aprendió a conocer y a servir a Dios, a amarle con todo su corazón y hacer
felices a cuantos la rodeaban". (M. Mª Leocadia Aparici).
"Una vez
que hizo la primera comunión sentía siempre un deseo de ir a la iglesia; se
distinguió de las demás por su piedad..." (Juana Lecuona, hermana de la B.
Mª Engracia).
Muy pronto fue
a trabajar con su hermana Juanita a San Sebastián. "Íbamos a misa de 6 a
la iglesia de Santa María. Ella tenía una especie de rosario y, cada vez que
cometía una falta, corría una cuenta y los sábados confesaba todas las faltas
cometidas. Tenía una corona de espinas hecha por ella y se la ponía en la
espalda sobre la que se apoyaba; de esta forma hacía penitencia mientras rezaba
... esto lo hacía por imitar a Jesús y si se le decía algo contestaba: 'Jesús
hacía más'.
Puso una
escuela en nuestro caserío para que los niños aprendieran la doctrina
católica... Tenía mucha paciencia". (Juana Lecuona).
"Hna.
María Engracia fue un precioso socorro para nosotras. Su rostro afable, su
bondad, le ganaron todos los corazones. Se multiplicaba para atender a todas
las necesidades". (M. Mª Leocadia Aparici).
"Era un
alma fervorosísima, siempre echando chispas, un alma muy espiritual, muy de
Dios". (Hna. Mª Claudia Mendioroz).
Su fervor y
alegría lo reflejaba en las cartas, donde mezclaba a menudo alguna nota de
humor.
"Estoy
siempre tan llena de alegría, que por cualquier cosa no hago más que reírme. ¿Y
cómo vamos a estar tristes si vivimos en la casa de Dios?"
"Destaca
un profundo amor hacia su vocación y un gran deseo de crecimiento
espiritual". (RV). Quería correr hacia la meta al estilo de San Pablo, y
decía:
"En medio
de mis corridas y caídas soy cada vez más feliz, pues mientras que las caídas
no son voluntarias no debemos apurarnos y cuanto mayor sea nuestra pequeñez y
fragilidad, tanto mayor debe ser nuestra confianza en Jesús que cogiéndonos de
la mano nos llevará a su gloria cuando menos pensamos".
En 1936 seguía
en esa tensión espiritual y escribía a una de sus hermanas:
«Hoy... he
formado un propósito firme de empezar a trabajar muy de veras en este negocio,
que es el más importante de todos los negocios, que es la santificación de
nuestra alma»
Deseó y esperó
el martirio con verdadera ilusión y gratitud, viendo en él una gracia del
Señor.
¡Qué
alegría! ¡Vamos a alcanzar la palma del martirio!
La Guardia de honor
"La Guardia
de Honor tiene su punto de partida en el Calvario, su base en la Herida
del Corazón de Jesús, sus modelos en los primeros "guardias de honor" que rodeaban la Cruz solitaria cuando ese Corazón fue abierto por la lanza: la Santísima Virgen, san Juan y santa Magdalena".
(Beata María de Jesús D-Martiny, primera celadora de la Guardia de Honor).
Como asociación, la Guardia de Honor del Sagrado Corazón nació en el Monasterio de la Visitación de Santa María de Bourg-en-Bresse (Francia), el 13 de marzo de 1863, gracias a la Hna. María del Sagrado Corazón Bernaud, y pronto se extendió por todo el mundo.
(Beata María de Jesús D-Martiny, primera celadora de la Guardia de Honor).
Como asociación, la Guardia de Honor del Sagrado Corazón nació en el Monasterio de la Visitación de Santa María de Bourg-en-Bresse (Francia), el 13 de marzo de 1863, gracias a la Hna. María del Sagrado Corazón Bernaud, y pronto se extendió por todo el mundo.
SU OBJETO
"En Cristo, Dios ha asumido verdaderamente un «corazón de carne… Cristo no solamente tiene un Corazón divino, rico en misericordia y perdón, sino también un Corazón humano, capaz de todas las expresiones de afecto:
(Juan Pablo II Rosarium Virginis Mariae)
SU FIN
"Busqué quien me consolara y no lo hallé".
La Hna. María del Sagrado Corazón se sintió impulsada a responder a esa "queja" del Maestro reuniendo a personas que, por turno, de hora en hora, continuaran la misión de la primera "Guardia de Honor" del Calvario, reparando esa falta de amor, compartiendo sus sufrimientos, verdadera forma de consolarle.
Simbólicamente, los nombres de los asociados se escriben en la hora correspondiente de un "cuadrante" horario, en torno al Corazón de Cristo, emblema de la Obra.
¿Y CÓMO RESPONDER?
La "hora de guardia" consiste en ofrecer el deber de estado de cada uno, el trabajo, estudio, descanso, deporte, oración, sana diversión, en unión a la ofrenda de Cristo al Padre, para su gloria y salvación de nuestros hermanos.
Vivir la "hora de guardia" hace que, a la larga, nos vayamos acostumbrando a sentir la presencia y cercanía de Jesús en nuestra vida, que así se llena de sentido.
La
Guardia de Honor es una Asociación Eucarística, porque ¿dónde podemos
encontrar al Corazón de Jesús "vivo" sino en la Eucaristía? Y ¿no recibe
en ella también hoy incesantes injurias, olvidos, heridas?
Al comenzar la "hora de guardia", dirigimos nuestro pensamiento hacia Jesús Eucaristía, mediante una comunión espiritual, una mirada del corazón.
En algún otro momento durante el día podemos hacerle una visita, y pasar aunque sólo sea unos momentos junto a Él en el Sagrario.
Al comenzar la "hora de guardia", dirigimos nuestro pensamiento hacia Jesús Eucaristía, mediante una comunión espiritual, una mirada del corazón.
En algún otro momento durante el día podemos hacerle una visita, y pasar aunque sólo sea unos momentos junto a Él en el Sagrario.
“Postrémonos largo rato ante Jesús presente en la Eucaristía, reparando con nuestra fe y nuestro amor los descuidos, los olvidos e incluso los ultrajes que nuestro Salvador padece en tantas partes del mundo".
(Juan Pablo II)
"La
presencia de Jesús en el Sagrario ha de ser como un polo de atracción
para un número cada vez mayor de almas enamoradas de él capaces de estar
largo tiempo escuchando su voz y como sintiendo los latidos de su
Corazón «¡Gustad y ved qué bueno es el Señor!'"
(Juan Pablo II Mane
nobiscum Domine).
La misión por excelencia confiada a la Guardia de Honor es honrar al Corazón Herido de Jesús y recoger la Sangre y el Agua que brotaron de él ofreciéndolas al Padre por las necesidades de la Iglesia y salvación de los hombres.
Eso es lo que hicieron en el Gólgota la Virgen María, Juan y Magdalena en el momento de la Lanzada, inaugurando una especie de "sacerdocio místico" que se prolonga en la Iglesia y que los guardias de honor tienen como valiosa herencia.
APOSTOLADO
Testimonio y oraciónSi nos acercamos al Corazón de Cristo quedaremos prendidos en su llama, tendremos sus mismos sentimientos. Él no es más que Amor y Misericordia, luego nuestra vida debe transparentar su presencia.
Todas las necesidades de la humanidad hallan eco en su Corazón y deben hallarlo en el nuestro. Cada hora del día, además de tener su patrono especial (la Virgen, S. José, los santos y 9 coros de los ángeles), está dedicada a pedir por' una intención particular, aunque se pueden añadir otras.
PATRONOS E INTENCIONES
PARA CADA HORA DE GUARDIA
1 a 2: San José y los santos. Las naciones y sus gobernantes, la paz...
2 a 3: Los Justos de la tierra. Las instituciones políticas, sociales, económicas, medios de comunicación.
3 a 4: Los Serafines. La familia, el respeto a la vida.
4 a 5: Los Querubines. La enseñanza, los jóvenes.
5 a 6: Los Tronos. El trabajo, los que van de viaje...
6 a 7: Las Dominaciones. Los pobres, los que sufren.
7 a 8: Las Virtudes. La propagación de la fe. Los misioneros.
8 a 9: Las Potestades. La conversión de los pecadores y alejados.
9 a 10: Los Principados. Los agonizantes.
10 a 11: Los Arcángeles. Las almas del Purgatorio, los asociados y familiares difuntos.
11 a 12: Los Ángeles. El reinado del Corazón de Jesús. Acción de gracias por los beneficios recibidos.
El celo que devora al Corazón de Jesús debe pasar al corazón de sus amigos. El más humilde “guardia de honor” puede y debe ser apóstol y salvador con Jesucristo
Hna. María del Sagrado Corazón
El reloj de la Misericordia
Además, la Asociación ofrece la posibilidad de ofrecer una o varias horas suplementarias, llamadas "horas de misericordia"
por la conversión de una persona, familia, etc. que esté alejada de
Dios. Sus iniciales se escriben en la hora escogida en el llamado
"Cuadrante de la Misericordia". El Corazón de Jesús es Misericordioso,
nos llama, nos espera, está siempre dispuesto a perdonar con tal de que
nos arrojemos ante Él con arrepentimiento y confianza.
¿Quién puede pertenecer a la Guardia de Honor?
La facilidad y profundidad de la Guardia de Honor hacen que esté abierta a todo tipo de personas. Ayuda a todos a dar sentido a su vida, a vivir en plenitud la propia vocación.
En los registros de la .Asociación figuran tanto papas y reyes como personas sencillas, empresarios y obreros, ricos y pobres. Varios santos y beatos que hoy veneramos en los altares encontraron en la Guardia de Honor una ayuda para su santificación.
En
los comienzos del año 1863, el deseo de glorificar al Corazón de Jesús
inspiraba a una Religiosa del Monasterio de la Visitación de Bourg
(Ain), Francia, la idea de santificar el deber de estado cotidiano por
la ofrenda especial de una Hora de Guardia en reparación de los pecados,
públicos y privados, por los cuales Nuestro Señor sufrió en su agonía y
derramó su sangre en la cruz.
Gracias a esta piadosa práctica se establecería una cadena espiritual permitiendo a cada uno comprender mejor la solidaridad del género humano en el pecado y en la redención.
Los principios fueron modestos. El 13 de marzo de 1863, tercer viernes de Cuaresma, en que entonces se celebraba la fiesta de las Cinco Llagas de Nuestro Señor, la Hermana María del Sagrado Corazón Bernaud, diseñaba un cuadrante en el que figuraban las Horas de Guardia distribuidas entre las Religiosas de la Comunidad. Antes de finalizar aquel mes, tres miembros del clero y 18 fieles se unían a ella. Muy poco tiempo después, el Excmo. Sr. Obispo de Belley y otro Prelado daban su nombre a la Obra naciente.
El movimiento se extendió y el 9 de marzo de 1964, Mons. de Langalarie, Obispo de Belley, erigía en el Monasterio de la Visitación una Cofradía bajo el título de Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús.
El 7 de abril de 1865, apenas transcurridos dos años desde sus comienzos, un Breve Pontificio concedía a los Asociados siete años de indulgencia por la Hora de Guardia. El Beato Pío IX no se contentó con bendecir la nueva Obra, sino que formó también parte de ella, aprobada ya en cuarenta y cuatro Diócesis.
En fin, el 26 de noviembre de 1878, la GUARDIA DE HONOR, era erigida en Archicofradía para Francia y Bélgica. Seguidamente otras 19 Archicofradías nacionales han sido erigidas en otros tantos países. Y hoy día existe muy floreciente en España, Italia, Estados Unidos, Suiza, Inglaterra, México, Uruguay, Canadá, Alemania, Brasil, Portugal, Colombia, Chile, etc.
El título "Guardia de Honor" no tiene hoy, sin duda, las resonancias que evocaba hacia mediados del siglo diecinueve. Nuestra época es igualmente refractaria a cierta manera de enfocar la reparación. Pero puede suceder que haya en esto algunas ideas falsas y equivocadas.
Una "Hora de Guardia" se puede entender de una manera demasiado pasiva, como un soldado que, con el fusil al hombro, vigila la entrada de un Cuartel General. Pero se puede entender también, de una hora de servicio activísimo, hora de guardia de un telefonista que, en plena batalla, asegura la comunicación entre los jefes y sus tropas, o la jornada de guardia de un médico que, el domingo, está atento a todas las llamadas que le puedan hacer. Las palabras pasan, pero las realidades que ellas nos indican, permanecen.
Si se comprende bien, la Hora de Guardia expresa muy sencillamente la idea que durante un corto espacio de tiempo, un cristiano, un religioso, un sacerdote, se esforzará por vivir más plenamente su unión con Cristo, no teniendo otra intención que la suya, otros pensamientos ni otros sentimientos, que los pensamientos y los sentimientos del Corazón de Jesús.
Las fórmulas adoptadas hasta el presente por la GUARDIA DE HONOR hablan de la "ofrenda" de una Hora de Guardia para santificar el deber de estado cotidiano. Traduciendo su significado para los hombres de nuestro tiempo, la ofrenda, análoga a la que hacen los Socios del Apostolado de la Oración, no es solamente una práctica de piedad, sino que debe informar toda nuestra vida. No se trata de atesorar horas de Guardia como se guardan en un cofre las onzas de oro, o como se hace un depósito en los fondos de cualquier Sociedad, sino de vivir intensamente su vida de todos los días, dándole una orientación profunda que la unirá a Cristo y nos hará corredentores.
En teoría, esto debería extenderse a toda la vida, sin interrupción ni división. Pero ¿quién puede lisonjearse de vivir así, sin desfallecer, de la mañana a la noche, desde el primer viernes de mes hasta el siguiente? Los teólogos discuten por saber cuántas veces será preciso hacer actos explícitos de caridad para que el mérito sea verdadero, con mayor razón podemos pensar que sólo los Santos pueden hacer de su vida una ofrenda continua.
Vivir una Hora de Guardia es, pues, tratar de probar a Nuestro Señor que se quiere pertenecerle totalmente, rescatarse a sí mismo por los méritos de la Pasión y contribuir a extender sobre el mundo los beneficios de la Redención. Una hora es mucho para quien comienza, es poco para quien avanza en la vida espiritual. La práctica de la Hora de Guardia conduce insensiblemente a orientar toda la jornada diaria hacia los intereses del Reino de Dios.
La Hora de Guardia es análoga a la práctica de retiro mensual o del examen diario. Tiene la ventaja de ser más exigente y más fiel. No pide ningún cambio en las ocupaciones, sino solamente que se tenga conciencia de nuestra unión con Cristo. De la necesidad de vivir en Él y por Él para llevar fruto. No solamente el soldado, el telefonista, el médico que antes nos han servido de ejemplo, sino la madre de familia, el obrero que lima el hierro o ensambla maderos, el labrador que siembra y cultiva la tierra, el albañil que construye, el ingeniero que inventa una máquina, pueden encontrar en esta práctica la ocasión de mayor santificación propia y un apostolado más auténtico.
Un cristiano no puede, en efecto, dispensarse de ser apóstol. La oración que no condujera al apostolado sería una oración sospechosa. El cumplimiento del deber de estado es el primer paso en este camino real, siendo mucho más costoso de lo que se piensa. Después se continúa por las diversas formas de apostolado de los laicos, especialmente por la Acción Católica que los últimos Papas no han dejado de recomendar. Pero cuanto más pretendamos hacer directo y eficaz nuestro apostolado, tanto más debemos vigilar a fin de que se mantenga profundamente sobrenatural. Es Dios quien tiene la iniciativa, Él nos llama a demostrar nuestro amor. Una Hora de Guardia pasada junto al Corazón de Cristo dará a las obras emprendidas una eficacia que difícilmente tendrían sin ella. Asociándonos en esta Hora al misterio de sus sufrimientos, nos llevará también a unirnos a los goces de su resurrección y a caminar en adelante bajo el soplo divino del Espíritu de Pentecostés.
Desde su origen esta Hora de Guardia ha sido ofrecida en espíritu de reparación. El pecado tiene múltiples aspectos: es desobediencia, ingratitud, negación al amor; pero constituye también un desorden espiritual cuyas consecuencias atacan a Cristo en sus miembros. Sería falso reducir la gravedad del pecado únicamente al mal que puede hacer al prójimo, cuando en verdad herimos más a menudo al Corazón de Jesús por nuestra actitud hacia nuestros hermanos. "Si me amáis - dice Jesús - guardad mis mandamientos". Y San Juan nos que dice por el amor al prójimo se pasa de la muerte a la vida. Reparar será, pues, tener conciencia de que el pecado es un desorden en nuestras relaciones con Dios, será tenerla también del desorden que introduce en el mundo.
Hacer la "Hora de Guardia", no será por lo tanto, solamente "ofrecer" esta Hora al Corazón de Jesús, sino vivir el deber de estado como el Señor nos pide vivirlo. Será cumplir nuestra misión de hombres, pero hacerlo tan bien que quede todo transformado y cada uno pueda decir en unión con sus semejantes: "Yo vivo, no, ya no soy yo el que vive, es Cristo en mí".
Si Cristo vive así en nuestros corazones. Si el Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, anima de este modo nuestra existencia; si relevándonos de hora en hora aseguramos una guardia vigilante sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea, con los ojos fijos interiormente en el Señor, qué cadena de oración, de fe, de esperanza y de caridad se forjará contribuyendo a neutralizar y a contrarrestar poco a poco el desorden del mundo.
La reparación no será entonces un "sustitutivo" secundario de la verdadera vida, sino un espíritu que nos haga participar en todo momento de la Redención por la cual el Hijo de Dios ha reparado y repara aún un mundo destrozado, curando sus heridas, asumiendo y llevando a la perfección todas las riquezas naturales de este mundo.
Los Soberanos Pontífices han demostrado siempre su benevolencia y alentado a la GUARDIA DE HONOR. "Deseamos de todo corazón, escribían desde el Vaticano con ocasión del Centenario de la fundación de la obra (1963), que la práctica de la Guardia de Honor que puede ser tan útil al progreso interior de todos, simples fieles, militantes de Acción Católica, aún religiosos y sacerdotes, no pierda nada de su atractivo. La presencia frecuente de cada uno, a intervalos regulares, junto al Corazón de Jesús, lejos de ser incompatible con los trabajos apostólicos o formas actuales de piedad, puede ser un manantial poderoso para ellos, semejante al de las energías de que tiene necesidad cada sector de la actividad religiosa.
Después de Pío XII y Juan XXIII, por no citar sino a los más recientes, Pablo VI y Juan Pablo II se han dignado enviar su paternal Bendición apostólica a la Archicofradía.
Gracias a esta piadosa práctica se establecería una cadena espiritual permitiendo a cada uno comprender mejor la solidaridad del género humano en el pecado y en la redención.
Los principios fueron modestos. El 13 de marzo de 1863, tercer viernes de Cuaresma, en que entonces se celebraba la fiesta de las Cinco Llagas de Nuestro Señor, la Hermana María del Sagrado Corazón Bernaud, diseñaba un cuadrante en el que figuraban las Horas de Guardia distribuidas entre las Religiosas de la Comunidad. Antes de finalizar aquel mes, tres miembros del clero y 18 fieles se unían a ella. Muy poco tiempo después, el Excmo. Sr. Obispo de Belley y otro Prelado daban su nombre a la Obra naciente.
El movimiento se extendió y el 9 de marzo de 1964, Mons. de Langalarie, Obispo de Belley, erigía en el Monasterio de la Visitación una Cofradía bajo el título de Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús.
El 7 de abril de 1865, apenas transcurridos dos años desde sus comienzos, un Breve Pontificio concedía a los Asociados siete años de indulgencia por la Hora de Guardia. El Beato Pío IX no se contentó con bendecir la nueva Obra, sino que formó también parte de ella, aprobada ya en cuarenta y cuatro Diócesis.
En fin, el 26 de noviembre de 1878, la GUARDIA DE HONOR, era erigida en Archicofradía para Francia y Bélgica. Seguidamente otras 19 Archicofradías nacionales han sido erigidas en otros tantos países. Y hoy día existe muy floreciente en España, Italia, Estados Unidos, Suiza, Inglaterra, México, Uruguay, Canadá, Alemania, Brasil, Portugal, Colombia, Chile, etc.
El título "Guardia de Honor" no tiene hoy, sin duda, las resonancias que evocaba hacia mediados del siglo diecinueve. Nuestra época es igualmente refractaria a cierta manera de enfocar la reparación. Pero puede suceder que haya en esto algunas ideas falsas y equivocadas.
Una "Hora de Guardia" se puede entender de una manera demasiado pasiva, como un soldado que, con el fusil al hombro, vigila la entrada de un Cuartel General. Pero se puede entender también, de una hora de servicio activísimo, hora de guardia de un telefonista que, en plena batalla, asegura la comunicación entre los jefes y sus tropas, o la jornada de guardia de un médico que, el domingo, está atento a todas las llamadas que le puedan hacer. Las palabras pasan, pero las realidades que ellas nos indican, permanecen.
Si se comprende bien, la Hora de Guardia expresa muy sencillamente la idea que durante un corto espacio de tiempo, un cristiano, un religioso, un sacerdote, se esforzará por vivir más plenamente su unión con Cristo, no teniendo otra intención que la suya, otros pensamientos ni otros sentimientos, que los pensamientos y los sentimientos del Corazón de Jesús.
Las fórmulas adoptadas hasta el presente por la GUARDIA DE HONOR hablan de la "ofrenda" de una Hora de Guardia para santificar el deber de estado cotidiano. Traduciendo su significado para los hombres de nuestro tiempo, la ofrenda, análoga a la que hacen los Socios del Apostolado de la Oración, no es solamente una práctica de piedad, sino que debe informar toda nuestra vida. No se trata de atesorar horas de Guardia como se guardan en un cofre las onzas de oro, o como se hace un depósito en los fondos de cualquier Sociedad, sino de vivir intensamente su vida de todos los días, dándole una orientación profunda que la unirá a Cristo y nos hará corredentores.
En teoría, esto debería extenderse a toda la vida, sin interrupción ni división. Pero ¿quién puede lisonjearse de vivir así, sin desfallecer, de la mañana a la noche, desde el primer viernes de mes hasta el siguiente? Los teólogos discuten por saber cuántas veces será preciso hacer actos explícitos de caridad para que el mérito sea verdadero, con mayor razón podemos pensar que sólo los Santos pueden hacer de su vida una ofrenda continua.
Vivir una Hora de Guardia es, pues, tratar de probar a Nuestro Señor que se quiere pertenecerle totalmente, rescatarse a sí mismo por los méritos de la Pasión y contribuir a extender sobre el mundo los beneficios de la Redención. Una hora es mucho para quien comienza, es poco para quien avanza en la vida espiritual. La práctica de la Hora de Guardia conduce insensiblemente a orientar toda la jornada diaria hacia los intereses del Reino de Dios.
La Hora de Guardia es análoga a la práctica de retiro mensual o del examen diario. Tiene la ventaja de ser más exigente y más fiel. No pide ningún cambio en las ocupaciones, sino solamente que se tenga conciencia de nuestra unión con Cristo. De la necesidad de vivir en Él y por Él para llevar fruto. No solamente el soldado, el telefonista, el médico que antes nos han servido de ejemplo, sino la madre de familia, el obrero que lima el hierro o ensambla maderos, el labrador que siembra y cultiva la tierra, el albañil que construye, el ingeniero que inventa una máquina, pueden encontrar en esta práctica la ocasión de mayor santificación propia y un apostolado más auténtico.
Un cristiano no puede, en efecto, dispensarse de ser apóstol. La oración que no condujera al apostolado sería una oración sospechosa. El cumplimiento del deber de estado es el primer paso en este camino real, siendo mucho más costoso de lo que se piensa. Después se continúa por las diversas formas de apostolado de los laicos, especialmente por la Acción Católica que los últimos Papas no han dejado de recomendar. Pero cuanto más pretendamos hacer directo y eficaz nuestro apostolado, tanto más debemos vigilar a fin de que se mantenga profundamente sobrenatural. Es Dios quien tiene la iniciativa, Él nos llama a demostrar nuestro amor. Una Hora de Guardia pasada junto al Corazón de Cristo dará a las obras emprendidas una eficacia que difícilmente tendrían sin ella. Asociándonos en esta Hora al misterio de sus sufrimientos, nos llevará también a unirnos a los goces de su resurrección y a caminar en adelante bajo el soplo divino del Espíritu de Pentecostés.
Desde su origen esta Hora de Guardia ha sido ofrecida en espíritu de reparación. El pecado tiene múltiples aspectos: es desobediencia, ingratitud, negación al amor; pero constituye también un desorden espiritual cuyas consecuencias atacan a Cristo en sus miembros. Sería falso reducir la gravedad del pecado únicamente al mal que puede hacer al prójimo, cuando en verdad herimos más a menudo al Corazón de Jesús por nuestra actitud hacia nuestros hermanos. "Si me amáis - dice Jesús - guardad mis mandamientos". Y San Juan nos que dice por el amor al prójimo se pasa de la muerte a la vida. Reparar será, pues, tener conciencia de que el pecado es un desorden en nuestras relaciones con Dios, será tenerla también del desorden que introduce en el mundo.
Hacer la "Hora de Guardia", no será por lo tanto, solamente "ofrecer" esta Hora al Corazón de Jesús, sino vivir el deber de estado como el Señor nos pide vivirlo. Será cumplir nuestra misión de hombres, pero hacerlo tan bien que quede todo transformado y cada uno pueda decir en unión con sus semejantes: "Yo vivo, no, ya no soy yo el que vive, es Cristo en mí".
Si Cristo vive así en nuestros corazones. Si el Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, anima de este modo nuestra existencia; si relevándonos de hora en hora aseguramos una guardia vigilante sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea, con los ojos fijos interiormente en el Señor, qué cadena de oración, de fe, de esperanza y de caridad se forjará contribuyendo a neutralizar y a contrarrestar poco a poco el desorden del mundo.
La reparación no será entonces un "sustitutivo" secundario de la verdadera vida, sino un espíritu que nos haga participar en todo momento de la Redención por la cual el Hijo de Dios ha reparado y repara aún un mundo destrozado, curando sus heridas, asumiendo y llevando a la perfección todas las riquezas naturales de este mundo.
Los Soberanos Pontífices han demostrado siempre su benevolencia y alentado a la GUARDIA DE HONOR. "Deseamos de todo corazón, escribían desde el Vaticano con ocasión del Centenario de la fundación de la obra (1963), que la práctica de la Guardia de Honor que puede ser tan útil al progreso interior de todos, simples fieles, militantes de Acción Católica, aún religiosos y sacerdotes, no pierda nada de su atractivo. La presencia frecuente de cada uno, a intervalos regulares, junto al Corazón de Jesús, lejos de ser incompatible con los trabajos apostólicos o formas actuales de piedad, puede ser un manantial poderoso para ellos, semejante al de las energías de que tiene necesidad cada sector de la actividad religiosa.
Después de Pío XII y Juan XXIII, por no citar sino a los más recientes, Pablo VI y Juan Pablo II se han dignado enviar su paternal Bendición apostólica a la Archicofradía.
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